De acuerdo con la Ley 115 de 1994, el plan de estudios organiza de manera secuencial las áreas del conocimiento, garantizando un aprendizaje progresivo, el respeto por la diversidad y la atención a los distintos ritmos de aprendizaje, en coherencia con el PEI institucional. El modelo pedagógico de Tapsandes se basa en el aprendizaje significativo (Ausubel) y en el desarrollo integral del ser humano (Merani – De Zubiría), estructurado en tres dimensiones:
🔹 Dimensión Cognitiva: Matemáticas- Ciencias Naturales- Tecnología y emprendimiento
Desarrollo del pensamiento y comprensión conceptual.
🔹 Dimensión Práxica: Lenguaje- English – Educación física
Aplicación del conocimiento y desarrollo de habilidades.
🔹 Dimensión Valorativa: Ciencias Sociales – Artes – Catedra Tapsandista
Formación ética, social y manejo de las emociones.
Había una vez un curioso búho llamado Andy, el guardián del saber en un lugar mágico llamado Taller Psicopedagógico de los Andes. Desde su árbol favorito, Andy observaba con orgullo cómo cada estudiante brillaba con su propio talento, su manera única de pensar y su forma especial de aprender. Él sabía que en Tapsandes no se trataba solo de estudiar asignaturas o cumplir horarios de clase… se trataba de descubrir todo lo que uno puede llegar a ser.
Un día, mientras sobrevolaba el colegio, Andy decidió emprender una aventura para conocer de cerca todo lo que se hace que Tapsandes sea una experiencia tan especial. Primero llegó a la Dimensión Cognitiva, donde los estudiantes resolvían problemas, construían robots, hacían experimentos y soñaban con inventos que podrían cambiar el mundo. Allí, las matemáticas, las ciencias, las áreas STEAM y el emprendimiento se unían para enseñar que pensar también puede ser crear.
Luego, planeó hacia la Dimensión Práxica, donde encontró un ambiente lleno de palabras, movimientos y risas. Entre clases de Lenguaje, Inglés y Educación Física, Andy comprendió que comunicar, expresarse y cuidar el cuerpo son formas distintas de aprender y conectar con los demás.
En su recorrido, Andy descubrió también la Dimensión Valorativa, un rincón lleno de arte, historia, reflexión y emociones. Allí, las Ciencias Sociales, las Artes y la Cátedra Tapsandistas formaban el corazón de la comunidad: un espacio donde florecían los valores, el respeto, la empatía y el amor por la vida.
Pero su aventura no terminó allí. Andy se sorprendió al ver cómo, desde los primeros grados, los niños ya aprendían inglés con una alta intensidad horaria y además practicaban en asignaturas como Science, Reading y Math, y hasta disfrutaban Arts, Physical Education y Computer Science en esta lengua. ¡Qué orgullo sentía al saber que, aunque Tapsandes no es un colegio bilingüe, prepara a sus estudiantes para comunicarse con el mundo entero!
Más adelante, Andy visitó los salones de los más grandes, donde los estudiantes de bachillerato exploraban sus talentos técnicos en Electrónica, Programación y Diseño Gráfico. Gracias a alianzas con el SENA, CAFAM y la OIT, estos jóvenes vivían experiencias reales de formación, descubriendo que aprender también es construir su futuro con las manos, la mente y el corazón.
Uno de los momentos favoritos de Andy fue cuando conoció el Proyecto Integrador de Emprendimiento, una aventura de innovación y creatividad donde los estudiantes, usando la metodología Design Thinking y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, diseñaban soluciones para mejorar su entorno. Andy veía cómo empatizaban, ideaban, creaban prototipos y daban vida a ideas que podían cambiar el mundo.
Pero Andy también sabía que en Tapsandes se cuida el alma y se construye un proyecto de vida. Por eso, admiraba el trabajo del Departamento de Orientación Escolar, siempre acompañando con cariño a las familias, escuchando, guiando y ayudando a construir entornos llenos de respeto y bienestar. Además, en cada aula veía cómo la educación inclusiva abría caminos para que todos los estudiantes aprendieran a su propio ritmo, con apoyos, amor y oportunidades.
Antes de volver a su árbol, Andy hizo una última parada: los Clubes Tapsandistas. Allí, los pasillos se llenaban de música, risas y movimiento. Algunos estudiantes jugaban fútbol, otros pintaban murales, bailaban, programaban o exploraban el espacio. Andy comprendió que esos clubes eran lugares mágicos donde los niños y jóvenes descubrían pasiones, hacían amigos y aprendían disfrutando.
Al final del día, Andy miró el atardecer sobre Tapsandes y pensó:
Este no es solo un colegio… es un lugar donde se aprende a vivir, a soñar y a construir un mundo mejor…es un lugar seguro.

TALLER PSICOPEDAGÓGICO DE LOS ANDES
“En busca de la excelencia a través de la autonomía, creatividad, liderazgo, respeto y solidaridad”